Nuestra historia – Cómo nació Mundo Fishing
Mundo Fishing nació en julio de 2013, pero la historia empezó un poco antes, cuando yo recién había terminado la escuela. En ese momento tenía algo muy claro: no quería seguir estudiando. Se lo dije de frente a mi viejo. Yo quería trabajar, hacer algo propio, aprender en la práctica.
Por esos días, mi papá estaba pasando un momento complicado. Trabajaba en una fábrica y tuvo un problema serio de salud: una hernia de disco. A raíz de eso, lo terminaron desvinculando de la empresa y recibió una indemnización. Con esa plata, en vez de guardarla o ir por algo seguro, decidimos apostar.
La idea no era hacer algo grande ni sofisticado. Nada de cabañas, nada rebuscado. Queríamos algo simple, rápido y posible. Así fue como surgió la idea de abrir un local de pesca. Yo tenía algo de experiencia pescando, porque siempre me gustó, pero sabía muy poco de ventas. Y con el tiempo entendí algo clave: no es lo mismo pescar que vender artículos de pesca.
Justo se dio una casualidad importante: había un local grande, que pertenecía a un familiar nuestro. Ese local es el mismo donde hoy sigue funcionando Mundo Fishing, en la ciudad de Santa Fe Capital. Al ser entre familia, todo fue más simple. Hubo un acuerdo, un contrato muy básico, casi de palabra. Eso nos facilitó muchísimo el arranque.
Empezamos con muy poco. Lo básico de lo básico. Si hoy miramos fotos de esos primeros días, se nota claramente: pocas cosas, estanterías simples, mercadería justa. Yo tenía ganas, intuición y entusiasmo, pero casi nada de experiencia real en el rubro comercial.
En ese proceso apareció alguien clave: un vendedor amigo, con mucha experiencia, que nos dio una mano enorme. Él fue el que nos explicó qué productos realmente se movían, qué compraba la gente, qué tenía sentido tener en el local y qué no. Ahí empecé a entender algo fundamental:
👉 muchas veces, lo que uno quiere para pescar no es lo mismo que lo que el cliente busca para comprar.
El desafío era vender productos del día a día, lo que la gente necesitaba en ese momento, lo que funcionaba en la zona, en el río, en la temporada. Y eso se aprende equivocándose, escuchando y estando en el mostrador.
Así arrancó Mundo Fishing:
con una decisión familiar,
con una oportunidad que apareció en un momento difícil,
con errores, aprendizaje y mucha voluntad.
Nada fue perfecto. Nada fue inmediato.
Pero fue real, fue honesto y fue con ganas de laburar.
Los primeros años de Mundo Fishing fueron, básicamente, aprendizaje constante. Aprender a vender, a hablar con la gente, a entender qué necesitaba cada cliente que entraba al local. No había fórmulas mágicas. Era estar ahí, todos los días, equivocarse y volver a intentar.
Con el tiempo empecé a entender algo muy importante: la pesca no es solo vender productos, es escuchar historias, entender contextos, saber para qué y dónde pesca cada persona. No compra lo mismo alguien que sale una vez al año que alguien que vive en el río todos los fines de semana. Y ahí está el verdadero valor.
También fui entendiendo que no todo es stock. No se trata de tener de todo, sino de tener lo que realmente funciona. Productos que rindan, que la gente vuelva a buscar, que recomienden. Muchas veces preferimos no vender algo antes que vender algo que no convence.
Con el paso del tiempo, Mundo Fishing empezó a crecer de a poco. No fue un crecimiento explosivo, fue paso a paso, con esfuerzo y constancia. Cambiamos mercadería, mejoramos la atención, sumamos marcas, ajustamos errores. Todo muy a pulmón.
Hubo un momento clave en el que entendí que el negocio tenía que ir más allá del mostrador. Empecé a interesarme cada vez más por la comunicación, por cómo explicar mejor las cosas, cómo ayudar a la gente a elegir, cómo generar confianza.
Ahí apareció algo que hoy es parte central de Mundo Fishing: educar.
Explicar por qué conviene una cosa y no otra. Enseñar a usar un producto. Decir la verdad, incluso cuando eso significa no vender en ese momento.
Siempre creí que ser transparente paga a largo plazo. Que la gente se da cuenta cuando le hablás con sinceridad. Y eso fue formando una comunidad, no solo clientes.
Como a todos, hubo momentos difíciles. Cambios económicos, temporadas flojas, incertidumbre. Y después llegó algo que lo cambió todo: la pandemia.
Ese fue un punto de quiebre. Nos obligó a adaptarnos rápido. A entender que el mundo estaba cambiando y que la tienda online ya no era opcional. Empezamos a movernos más fuerte en redes, a mostrar productos, a explicar, a grabar videos, a animarnos.
No fue fácil. Nada de eso lo fue. Pero fue necesario.
La tienda online empezó a crecer, las redes empezaron a traer gente nueva, y Mundo Fishing dejó de ser solo un local físico para convertirse en algo más grande, sin perder la esencia.
Hoy Mundo Fishing sigue siendo una empresa familiar, con los pies sobre la tierra. Seguimos aprendiendo, seguimos equivocándonos, seguimos ajustando.
Nuestro objetivo no es solo vender.
Es enseñar, acompañar y ser claros.
Que quien compre acá sepa qué está llevando y por qué.
Creemos en el trato humano, en el consejo sincero y en construir algo que dure en el tiempo.
Esta es nuestra historia.
No es perfecta, pero es real.
Y todavía se sigue escribiendo.
